juanca lina

For fans of:Melendi, Pereza, Baute
Description

Seguramente mi estado de éxtasis era tan obvio, que
él comprendió de inmediato mi mensaje y secó en sus intentos de
profundizar. Comenzó a moverse rápidamente entrando y saliendo de mi
concha solo con su cabecita.

A los pocos segundos me invadió la dulce sensación
del orgasmo y me corrí maravillosamente. En ese momento en plena
acabada, yo misma retrocedí mi culo, y su miembro profundizo en mi
concha. Nunca había estado tan encendida, él comenzó a penetrar con su
miembro cada vez más adentro.

Cuando sentí que se derramaba, llenando el condón con
su caliente liquido, comencé a jadear desesperadamente sintiendo que
otra vez me corría, él apuró sus estocadas en mi vulva. Me hizo gozar de
manera fantástica, logrando que mi segundo orgasmo explotara
voluptuosamente, acabe cimbreándome de manera descontrolada, con
apasionados estremecimientos, dejando sobre la superficie del
preservativo las húmedas pruebas de mi infinito placer.

Por fin había encontrado un verdadero método para
gozar junto al macho, nos habíamos corrido casi al unísono y era la
primera vez que lo lograba, ya que siempre antes habíamos tenido que
gozar por separado, tomando cada uno su turno. Fue sencillamente
insuperable.

Seguí viendo a Francisco durante mucho tiempo, y él
me enseñó cosas maravillosas, con él me transforme en una adicta al sexo
anal, además hicimos montones de locuras y experimentamos unas
aventuras sensacionales.

Desde que comencé con Francisco, para gozar con toda
intensidad para mí es imprescindible que el hombre después de un
prolongado y adecuado juego previo, use solo el glande durante el coito,
en otras palabras que me inserte solo la cabeza del miembro, la
sensibilidad de mi clítoris aumenta de manera considerable, si es solo
la cabeza la que penetra mi vulva, es casi lo mismo que cuando me
masturbo.

Cuando ha puesto todo la protuberancia de su glande
en mi conchita, él debe comenzar a fornicarme sin profundizar. Solo
cuando consigo correrme, él me puede penetrar hasta el fondo y moverse
todo lo que quiera hasta que consiga correrse.

Una pequeña variante que también me hace lograr mi
clímax con facilidad, es que en vez de metérmelo, él me ponga su miembro
justo sobre mi clítoris y me permita que yo agarrándoselo con la mano
me masturbe. La superficie del glande es mucho mayor y más suave que mis
dedos, por lo que cuando recurro a esta practica, me corro fácilmente.